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EL 'COCHA' MOLINA: REY DE REYES.

Fuente: José Orellano | Fecha: 2004-09-17 | Visitas: 6856

Es amigo de sus amigos, pero nunca por conveniencias.
Con esa frase, muchos de sus allegados definen la condición humana del Rey de Reyes Segunda Generación. "Se les entrega más por corazón que por lo que representen materialmente", dicen.

"Alma" de su casa ¬entre cinco hermanos¬ y el consentido de su señora madre doña Estela Mejía viuda de Molina, este niño grande de alma buena y limpia, el artista que ya tocó los dinteles de la gloria mientras, ante el mundo, iba abriendo puertas precisamente al lado de Gloria Estefan, no sabe lo que es el humo subido a la cabeza.
Es, simplemente, "El cocha".

Un vallenato nacido en las mismísimas entrañas de Valledupar que toma la fama con mucha naturalidad. Con la misma sencillez con que se comporta ante la gente de la sociedad vallenata, con la cual se codea a diario, o con sus seguidores de los populosos y populares barrios "12 de octubre" o "Primero de mayo", a donde frecuentemente llega sin prevenciones de ninguna índole.
Todo el mundo lo quiere y así se lo expresaron, a salvas de aplausos y gritos sostenidos de su nombre, la noche del miércoles mientras tocaba los cuatro temas naturales de la competencia de acordeones vallenatos, y durante la madrugada de ayer cuando se supo que era el indiscutido Rey de Reyes.

Un reconocimiento de cariño y retribución a la calidad y la sencillez humana de este joven ¬de 32 años por cumplir¬, demostración que creció mucho más, cuando "regaló" una pieza de estreno como Supersoberano de una segunda generación de acordeoneros del Festival, haciéndose acompañar por una banda de música de viento. Y contando para ello con la voz de Jorge Oñate.


Sacarse la espinita


Como humano que és, "El cocha" había guardado una espinita en el alma clavada por Omar "El Diablito" Geles.
Una espinita que éste enterró en el sentimiento de "El cocha" allá por 1989, cuando el hijo del inolvidable guitarrista y cantante patillalero Arturo Molina enfrentó a Geles en la final de un Rey Vallenato Profesional y ocupó el segundo lugar en un fallo que todo el mundo cuestionó.

"El cocha" había tocado mejor, pero por mero capricho, quiza por resentimientos de clase, el público quería a "El diablito". El jurado tuvo temor a la pedrea del público si elegía a "El cocha" y decidió inclinarse en favor de Geles, recuerda este cronista que, en aquella oportunidad, cubrió el XXVI Festival para un noticiero de televisión.
La espinita se hundió mucho más un año después, cuando "El Cocha" volvió a aspirar a Rey Vallenato Profesional y esperaba, según los anuncios, la participación de Geles para protagonizar "El gran desquite". Geles, sin embargo, no se presentó.

"El cocha" ganó en esa ocasión, con la guacharaca de Iván Villazón, quien a la vez fue su cantante. Pero no disfrutó a plenitud su triunfo, porque no se había enfrentado a su vencedor de 365 días atrás. Debieron, entonces, transcurrir 7 años para que la espinita saliera por fin del alma de "El cocha": en el Rey de Reyes Segunda Generación del XXX Festival de la Leyenda Vallenata que acaba de concluir, él y Geles se disputaban desde un comienzo el favoritismo, al lado de Juan David "El pollito" Herrera.


"El cocha" y "El diablito" llegaron a la final. Y nuevamente él le ganó a Geles, pero ahora sí con una transparencia a toda prueba en la actuación del jurado, que antes del inicio de la competencia final se había anticipado a ordenar la utilización de los micrófonos de amplificación de la guacharaca, la caja y el acordeón de Geles ¬primer competidor por orden alfabético¬, para ecualizar el sonido y dejarlo definido para él y todos los demás finalistas. Sí. Era un sentimiento natural de alguien que intimamente es consciente de su superioridad sobre el otro, aunque no lo ande pregonando por las calles del Cesar.

El máximo logro


Ya sacado el clavo, "El cocha" expresa ahora que "para mí lo más importante de mi vida en estos momentos es haberme coronado Rey de Reyes. Ni siquiera haber tenido la oportunidad de trabajar al lado de Gloria Estefan y Quique Santander puede resultar más importante para mí que este triunfo en el trigésimo Festival".


No era propiamente un rencor, porque el corazón de este joven que también lleva en sus venas el agua de "La malena" de Patillal ¬su padre nació allá y también bebió teteros de "La malena"¬ no tiene espacios para sentimiento tan negativo.

"Jamás lo hemos visto pelear con nadie", dice una fiel seguidora suya, quien descubre en la revista del XXX Festival una reseña que conecta genealógicamente a "El cocha" con Tobías Enrique Pumarejo, Freddy Molina y Gustavo Gutiérrez, provenientes todos de una misma familia: la patillalera.


Es que "El cocha", cuyos pasos profesionales más importantes en Colombia los hizo inicialmente con su compadre Iván Villazón y posteriormente con Diomedes Díaz ¬ahora inicia otro recorrido con Jorge Oñate, como si nada más le faltara Poncho Zuleta¬, no sabe coger rabietas.

Y para demostrar esa virtud suya, recordamos un pasaje que involucra en alto grado la extraña personalidad de "El cacique de La Junta". Encontrandose éste en Bogotá y "El cocha" en Valledupar, Diomedes se buscó como recadero a su cajero Tito Castilla para que llamara por teléfono al acordeonero y le informara que "ya no voy a tocar más con él". Además le había ordenado que buscara, como fuera, a Juancho Roys para reemplazarlo.


"Me dolió esa decisión, por venir de un compadre, más aún: de un amigo, pero lo tomé con ecuanimidad", recuerda sin melodramas "El cocha". Después se recuperaría emocionalmente, daría gracias a Dios porque no había malversado las ganancias que obtuvo al lado del "monstruo" del vallenato, como llama a Diomedes su "fanaticada", y luego haría otra grabación sin mucho éxito con un cantante casi desconocido. Fracaso que lo llevó a hacer un alto en el camino y a esperar que la suerte le sonriera a su debido tiempo, como le acaba de suceder: juntarse con "El jilguero de América" Jorge Oñate y ganarse el Rey de Reyes Segunda Generación.


Todo lo que viene


Ahora, después del parrandón celebratorio de ayer, "El cocha" se prepara para seguir escribiendo su propia historia a punta de acordeón. Ha decidido con Oñate que en el primer larga duración que graben ¬el cual, a lo mejor, se titulará "El Rey de Reyes" con "El Jilguero de América"¬ sean incluidos dos aires que, en la comercialización del vallenato, están casi desaparecidos: el son y la puya.
Ya hizo los contactos del caso para nuevos encuentros profesionales con Quique Santander y ya prepara viaje junto con Oñate para mediados de junio con destino a España, en donde alternarán varios conciertos con Joan Manuel Serrat.

Ya sabe que en contado tiempo tiene que ir a Alemania ¬cuna del acordeón Honner¬ para explicar con su digitación porqué ese instrumento terminó siendo parte fundamental de la trilogía instrumental del folclor vallenato y para adquirir experiencias en la ejecución de los europeos. De pronto para pensar, mucho más tarde, en nuevas propuestas evolutivas de la música de Francisco El Hombre.
Este muchacho supercariñoso con las mujeres, enamoradizo como cualquier Escalona, sabe que el mundo vuelve a abrirse a sus pies.

"Son oportunidades que no puedo despreciar. Y que las tomo con el mismo profesionalismo con que actué durante este Festival y he actuado en cada etapa de mi carrera sin haberme importado de que cantante se trataba", dice.>br> Y como para establecer una diferencia necesaria entre los compromisos que los reyes deben asumir con la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata, "El cocha" sabe que durante los próximo diez años debe estar dispuesto, incondicionalmente, a responder a cualquier requerimiento de los organizadores del certamen valduparense.


Sabe que no hará lo que hizo "El pollito" Herrera el año pasado cuando en su condición de Rey se negó a hacer parte de una comitiva vallenata que fue a exponer su folclor y su grandeza por Europa, alegando que su cantante, Miguel Morales, lo amenazaba con sacarlo del conjunto. Lo más probable es que en el caso de "El cocha" Jorge Oñate lo acompañe, así sea costeandose los gastos de su viaje.

Porque tanto el uno como el otro saben lo importante que es no sólo para el folclor vallenato sino para ellos también¬ tener la oportunidad de exibirse en tan gigantesca vitrina, al otro lado del mar.

Ese compromiso ya lo asumió Oñate, quien respaldó plenamente a "El cocha" para que llegara finalmente afinalmente al triunfo en este XXX Festival. Precisamente Oñate a última hora no quiso ser su guacharaquero-cantante como lo fue con Miguel López, primero, y con Alvaro López, después¬ para evitar el incremento de los rumores malintencionados, que comenzaron a circular.

Sin embargo, durante los cuatro día del Festival fue su sombra y quizá amuleto de la buena suerte para "El cocha". Incluso, parecía algo más: el padre del acordeonero.

Por eso, don Arturo, donde se encuentre, deberá estar dichoso y orgulloso de que su penúltimo hijo tenga ahora más que un amigo y excelente cantante de fórmula artística, a un papá.

Ahora sí entendemos porqué "El cocha", en sus primeras declaraciones para la prensa como Rey de Reyes, dedicó su triunfo a su señora madre, Estela Mejía, y a "El ruiseñor del Cesar"."El cocha".

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EL 'COCHA' MOLINA: REY DE REYES.

Fuente: José Orellano | Fecha: 2004-09-17 | Visitas: 6856

EL 'COCHA' MOLINA: REY DE REYES.

Es amigo de sus amigos, pero nunca por conveniencias.
Con esa frase, muchos de sus allegados definen la condición humana del Rey de Reyes Segunda Generación. "Se les entrega más por corazón que por lo que representen materialmente", dicen.

"Alma" de su casa ¬entre cinco hermanos¬ y el consentido de su señora madre doña Estela Mejía viuda de Molina, este niño grande de alma buena y limpia, el artista que ya tocó los dinteles de la gloria mientras, ante el mundo, iba abriendo puertas precisamente al lado de Gloria Estefan, no sabe lo que es el humo subido a la cabeza.
Es, simplemente, "El cocha".

Un vallenato nacido en las mismísimas entrañas de Valledupar que toma la fama con mucha naturalidad. Con la misma sencillez con que se comporta ante la gente de la sociedad vallenata, con la cual se codea a diario, o con sus seguidores de los populosos y populares barrios "12 de octubre" o "Primero de mayo", a donde frecuentemente llega sin prevenciones de ninguna índole.
Todo el mundo lo quiere y así se lo expresaron, a salvas de aplausos y gritos sostenidos de su nombre, la noche del miércoles mientras tocaba los cuatro temas naturales de la competencia de acordeones vallenatos, y durante la madrugada de ayer cuando se supo que era el indiscutido Rey de Reyes.

Un reconocimiento de cariño y retribución a la calidad y la sencillez humana de este joven ¬de 32 años por cumplir¬, demostración que creció mucho más, cuando "regaló" una pieza de estreno como Supersoberano de una segunda generación de acordeoneros del Festival, haciéndose acompañar por una banda de música de viento. Y contando para ello con la voz de Jorge Oñate.


Sacarse la espinita


Como humano que és, "El cocha" había guardado una espinita en el alma clavada por Omar "El Diablito" Geles.
Una espinita que éste enterró en el sentimiento de "El cocha" allá por 1989, cuando el hijo del inolvidable guitarrista y cantante patillalero Arturo Molina enfrentó a Geles en la final de un Rey Vallenato Profesional y ocupó el segundo lugar en un fallo que todo el mundo cuestionó.

"El cocha" había tocado mejor, pero por mero capricho, quiza por resentimientos de clase, el público quería a "El diablito". El jurado tuvo temor a la pedrea del público si elegía a "El cocha" y decidió inclinarse en favor de Geles, recuerda este cronista que, en aquella oportunidad, cubrió el XXVI Festival para un noticiero de televisión.
La espinita se hundió mucho más un año después, cuando "El Cocha" volvió a aspirar a Rey Vallenato Profesional y esperaba, según los anuncios, la participación de Geles para protagonizar "El gran desquite". Geles, sin embargo, no se presentó.

"El cocha" ganó en esa ocasión, con la guacharaca de Iván Villazón, quien a la vez fue su cantante. Pero no disfrutó a plenitud su triunfo, porque no se había enfrentado a su vencedor de 365 días atrás. Debieron, entonces, transcurrir 7 años para que la espinita saliera por fin del alma de "El cocha": en el Rey de Reyes Segunda Generación del XXX Festival de la Leyenda Vallenata que acaba de concluir, él y Geles se disputaban desde un comienzo el favoritismo, al lado de Juan David "El pollito" Herrera.


"El cocha" y "El diablito" llegaron a la final. Y nuevamente él le ganó a Geles, pero ahora sí con una transparencia a toda prueba en la actuación del jurado, que antes del inicio de la competencia final se había anticipado a ordenar la utilización de los micrófonos de amplificación de la guacharaca, la caja y el acordeón de Geles ¬primer competidor por orden alfabético¬, para ecualizar el sonido y dejarlo definido para él y todos los demás finalistas. Sí. Era un sentimiento natural de alguien que intimamente es consciente de su superioridad sobre el otro, aunque no lo ande pregonando por las calles del Cesar.

El máximo logro


Ya sacado el clavo, "El cocha" expresa ahora que "para mí lo más importante de mi vida en estos momentos es haberme coronado Rey de Reyes. Ni siquiera haber tenido la oportunidad de trabajar al lado de Gloria Estefan y Quique Santander puede resultar más importante para mí que este triunfo en el trigésimo Festival".


No era propiamente un rencor, porque el corazón de este joven que también lleva en sus venas el agua de "La malena" de Patillal ¬su padre nació allá y también bebió teteros de "La malena"¬ no tiene espacios para sentimiento tan negativo.

"Jamás lo hemos visto pelear con nadie", dice una fiel seguidora suya, quien descubre en la revista del XXX Festival una reseña que conecta genealógicamente a "El cocha" con Tobías Enrique Pumarejo, Freddy Molina y Gustavo Gutiérrez, provenientes todos de una misma familia: la patillalera.


Es que "El cocha", cuyos pasos profesionales más importantes en Colombia los hizo inicialmente con su compadre Iván Villazón y posteriormente con Diomedes Díaz ¬ahora inicia otro recorrido con Jorge Oñate, como si nada más le faltara Poncho Zuleta¬, no sabe coger rabietas.

Y para demostrar esa virtud suya, recordamos un pasaje que involucra en alto grado la extraña personalidad de "El cacique de La Junta". Encontrandose éste en Bogotá y "El cocha" en Valledupar, Diomedes se buscó como recadero a su cajero Tito Castilla para que llamara por teléfono al acordeonero y le informara que "ya no voy a tocar más con él". Además le había ordenado que buscara, como fuera, a Juancho Roys para reemplazarlo.


"Me dolió esa decisión, por venir de un compadre, más aún: de un amigo, pero lo tomé con ecuanimidad", recuerda sin melodramas "El cocha". Después se recuperaría emocionalmente, daría gracias a Dios porque no había malversado las ganancias que obtuvo al lado del "monstruo" del vallenato, como llama a Diomedes su "fanaticada", y luego haría otra grabación sin mucho éxito con un cantante casi desconocido. Fracaso que lo llevó a hacer un alto en el camino y a esperar que la suerte le sonriera a su debido tiempo, como le acaba de suceder: juntarse con "El jilguero de América" Jorge Oñate y ganarse el Rey de Reyes Segunda Generación.


Todo lo que viene


Ahora, después del parrandón celebratorio de ayer, "El cocha" se prepara para seguir escribiendo su propia historia a punta de acordeón. Ha decidido con Oñate que en el primer larga duración que graben ¬el cual, a lo mejor, se titulará "El Rey de Reyes" con "El Jilguero de América"¬ sean incluidos dos aires que, en la comercialización del vallenato, están casi desaparecidos: el son y la puya.
Ya hizo los contactos del caso para nuevos encuentros profesionales con Quique Santander y ya prepara viaje junto con Oñate para mediados de junio con destino a España, en donde alternarán varios conciertos con Joan Manuel Serrat.

Ya sabe que en contado tiempo tiene que ir a Alemania ¬cuna del acordeón Honner¬ para explicar con su digitación porqué ese instrumento terminó siendo parte fundamental de la trilogía instrumental del folclor vallenato y para adquirir experiencias en la ejecución de los europeos. De pronto para pensar, mucho más tarde, en nuevas propuestas evolutivas de la música de Francisco El Hombre.
Este muchacho supercariñoso con las mujeres, enamoradizo como cualquier Escalona, sabe que el mundo vuelve a abrirse a sus pies.

"Son oportunidades que no puedo despreciar. Y que las tomo con el mismo profesionalismo con que actué durante este Festival y he actuado en cada etapa de mi carrera sin haberme importado de que cantante se trataba", dice.>br> Y como para establecer una diferencia necesaria entre los compromisos que los reyes deben asumir con la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata, "El cocha" sabe que durante los próximo diez años debe estar dispuesto, incondicionalmente, a responder a cualquier requerimiento de los organizadores del certamen valduparense.


Sabe que no hará lo que hizo "El pollito" Herrera el año pasado cuando en su condición de Rey se negó a hacer parte de una comitiva vallenata que fue a exponer su folclor y su grandeza por Europa, alegando que su cantante, Miguel Morales, lo amenazaba con sacarlo del conjunto. Lo más probable es que en el caso de "El cocha" Jorge Oñate lo acompañe, así sea costeandose los gastos de su viaje.

Porque tanto el uno como el otro saben lo importante que es no sólo para el folclor vallenato sino para ellos también¬ tener la oportunidad de exibirse en tan gigantesca vitrina, al otro lado del mar.

Ese compromiso ya lo asumió Oñate, quien respaldó plenamente a "El cocha" para que llegara finalmente afinalmente al triunfo en este XXX Festival. Precisamente Oñate a última hora no quiso ser su guacharaquero-cantante como lo fue con Miguel López, primero, y con Alvaro López, después¬ para evitar el incremento de los rumores malintencionados, que comenzaron a circular.

Sin embargo, durante los cuatro día del Festival fue su sombra y quizá amuleto de la buena suerte para "El cocha". Incluso, parecía algo más: el padre del acordeonero.

Por eso, don Arturo, donde se encuentre, deberá estar dichoso y orgulloso de que su penúltimo hijo tenga ahora más que un amigo y excelente cantante de fórmula artística, a un papá.

Ahora sí entendemos porqué "El cocha", en sus primeras declaraciones para la prensa como Rey de Reyes, dedicó su triunfo a su señora madre, Estela Mejía, y a "El ruiseñor del Cesar"."El cocha".

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EL 'COCHA' MOLINA: REY DE REYES.

Fuente: José Orellano | Fecha: 2004-09-17 | Visitas: 6856

EL 'COCHA' MOLINA: REY DE REYES.

Es amigo de sus amigos, pero nunca por conveniencias.
Con esa frase, muchos de sus allegados definen la condición humana del Rey de Reyes Segunda Generación. "Se les entrega más por corazón que por lo que representen materialmente", dicen.

"Alma" de su casa ¬entre cinco hermanos¬ y el consentido de su señora madre doña Estela Mejía viuda de Molina, este niño grande de alma buena y limpia, el artista que ya tocó los dinteles de la gloria mientras, ante el mundo, iba abriendo puertas precisamente al lado de Gloria Estefan, no sabe lo que es el humo subido a la cabeza.
Es, simplemente, "El cocha".

Un vallenato nacido en las mismísimas entrañas de Valledupar que toma la fama con mucha naturalidad. Con la misma sencillez con que se comporta ante la gente de la sociedad vallenata, con la cual se codea a diario, o con sus seguidores de los populosos y populares barrios "12 de octubre" o "Primero de mayo", a donde frecuentemente llega sin prevenciones de ninguna índole.
Todo el mundo lo quiere y así se lo expresaron, a salvas de aplausos y gritos sostenidos de su nombre, la noche del miércoles mientras tocaba los cuatro temas naturales de la competencia de acordeones vallenatos, y durante la madrugada de ayer cuando se supo que era el indiscutido Rey de Reyes.

Un reconocimiento de cariño y retribución a la calidad y la sencillez humana de este joven ¬de 32 años por cumplir¬, demostración que creció mucho más, cuando "regaló" una pieza de estreno como Supersoberano de una segunda generación de acordeoneros del Festival, haciéndose acompañar por una banda de música de viento. Y contando para ello con la voz de Jorge Oñate.


Sacarse la espinita


Como humano que és, "El cocha" había guardado una espinita en el alma clavada por Omar "El Diablito" Geles.
Una espinita que éste enterró en el sentimiento de "El cocha" allá por 1989, cuando el hijo del inolvidable guitarrista y cantante patillalero Arturo Molina enfrentó a Geles en la final de un Rey Vallenato Profesional y ocupó el segundo lugar en un fallo que todo el mundo cuestionó.

"El cocha" había tocado mejor, pero por mero capricho, quiza por resentimientos de clase, el público quería a "El diablito". El jurado tuvo temor a la pedrea del público si elegía a "El cocha" y decidió inclinarse en favor de Geles, recuerda este cronista que, en aquella oportunidad, cubrió el XXVI Festival para un noticiero de televisión.
La espinita se hundió mucho más un año después, cuando "El Cocha" volvió a aspirar a Rey Vallenato Profesional y esperaba, según los anuncios, la participación de Geles para protagonizar "El gran desquite". Geles, sin embargo, no se presentó.

"El cocha" ganó en esa ocasión, con la guacharaca de Iván Villazón, quien a la vez fue su cantante. Pero no disfrutó a plenitud su triunfo, porque no se había enfrentado a su vencedor de 365 días atrás. Debieron, entonces, transcurrir 7 años para que la espinita saliera por fin del alma de "El cocha": en el Rey de Reyes Segunda Generación del XXX Festival de la Leyenda Vallenata que acaba de concluir, él y Geles se disputaban desde un comienzo el favoritismo, al lado de Juan David "El pollito" Herrera.


"El cocha" y "El diablito" llegaron a la final. Y nuevamente él le ganó a Geles, pero ahora sí con una transparencia a toda prueba en la actuación del jurado, que antes del inicio de la competencia final se había anticipado a ordenar la utilización de los micrófonos de amplificación de la guacharaca, la caja y el acordeón de Geles ¬primer competidor por orden alfabético¬, para ecualizar el sonido y dejarlo definido para él y todos los demás finalistas. Sí. Era un sentimiento natural de alguien que intimamente es consciente de su superioridad sobre el otro, aunque no lo ande pregonando por las calles del Cesar.

El máximo logro


Ya sacado el clavo, "El cocha" expresa ahora que "para mí lo más importante de mi vida en estos momentos es haberme coronado Rey de Reyes. Ni siquiera haber tenido la oportunidad de trabajar al lado de Gloria Estefan y Quique Santander puede resultar más importante para mí que este triunfo en el trigésimo Festival".


No era propiamente un rencor, porque el corazón de este joven que también lleva en sus venas el agua de "La malena" de Patillal ¬su padre nació allá y también bebió teteros de "La malena"¬ no tiene espacios para sentimiento tan negativo.

"Jamás lo hemos visto pelear con nadie", dice una fiel seguidora suya, quien descubre en la revista del XXX Festival una reseña que conecta genealógicamente a "El cocha" con Tobías Enrique Pumarejo, Freddy Molina y Gustavo Gutiérrez, provenientes todos de una misma familia: la patillalera.


Es que "El cocha", cuyos pasos profesionales más importantes en Colombia los hizo inicialmente con su compadre Iván Villazón y posteriormente con Diomedes Díaz ¬ahora inicia otro recorrido con Jorge Oñate, como si nada más le faltara Poncho Zuleta¬, no sabe coger rabietas.

Y para demostrar esa virtud suya, recordamos un pasaje que involucra en alto grado la extraña personalidad de "El cacique de La Junta". Encontrandose éste en Bogotá y "El cocha" en Valledupar, Diomedes se buscó como recadero a su cajero Tito Castilla para que llamara por teléfono al acordeonero y le informara que "ya no voy a tocar más con él". Además le había ordenado que buscara, como fuera, a Juancho Roys para reemplazarlo.


"Me dolió esa decisión, por venir de un compadre, más aún: de un amigo, pero lo tomé con ecuanimidad", recuerda sin melodramas "El cocha". Después se recuperaría emocionalmente, daría gracias a Dios porque no había malversado las ganancias que obtuvo al lado del "monstruo" del vallenato, como llama a Diomedes su "fanaticada", y luego haría otra grabación sin mucho éxito con un cantante casi desconocido. Fracaso que lo llevó a hacer un alto en el camino y a esperar que la suerte le sonriera a su debido tiempo, como le acaba de suceder: juntarse con "El jilguero de América" Jorge Oñate y ganarse el Rey de Reyes Segunda Generación.


Todo lo que viene


Ahora, después del parrandón celebratorio de ayer, "El cocha" se prepara para seguir escribiendo su propia historia a punta de acordeón. Ha decidido con Oñate que en el primer larga duración que graben ¬el cual, a lo mejor, se titulará "El Rey de Reyes" con "El Jilguero de América"¬ sean incluidos dos aires que, en la comercialización del vallenato, están casi desaparecidos: el son y la puya.
Ya hizo los contactos del caso para nuevos encuentros profesionales con Quique Santander y ya prepara viaje junto con Oñate para mediados de junio con destino a España, en donde alternarán varios conciertos con Joan Manuel Serrat.

Ya sabe que en contado tiempo tiene que ir a Alemania ¬cuna del acordeón Honner¬ para explicar con su digitación porqué ese instrumento terminó siendo parte fundamental de la trilogía instrumental del folclor vallenato y para adquirir experiencias en la ejecución de los europeos. De pronto para pensar, mucho más tarde, en nuevas propuestas evolutivas de la música de Francisco El Hombre.
Este muchacho supercariñoso con las mujeres, enamoradizo como cualquier Escalona, sabe que el mundo vuelve a abrirse a sus pies.

"Son oportunidades que no puedo despreciar. Y que las tomo con el mismo profesionalismo con que actué durante este Festival y he actuado en cada etapa de mi carrera sin haberme importado de que cantante se trataba", dice.>br> Y como para establecer una diferencia necesaria entre los compromisos que los reyes deben asumir con la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata, "El cocha" sabe que durante los próximo diez años debe estar dispuesto, incondicionalmente, a responder a cualquier requerimiento de los organizadores del certamen valduparense.


Sabe que no hará lo que hizo "El pollito" Herrera el año pasado cuando en su condición de Rey se negó a hacer parte de una comitiva vallenata que fue a exponer su folclor y su grandeza por Europa, alegando que su cantante, Miguel Morales, lo amenazaba con sacarlo del conjunto. Lo más probable es que en el caso de "El cocha" Jorge Oñate lo acompañe, así sea costeandose los gastos de su viaje.

Porque tanto el uno como el otro saben lo importante que es no sólo para el folclor vallenato sino para ellos también¬ tener la oportunidad de exibirse en tan gigantesca vitrina, al otro lado del mar.

Ese compromiso ya lo asumió Oñate, quien respaldó plenamente a "El cocha" para que llegara finalmente afinalmente al triunfo en este XXX Festival. Precisamente Oñate a última hora no quiso ser su guacharaquero-cantante como lo fue con Miguel López, primero, y con Alvaro López, después¬ para evitar el incremento de los rumores malintencionados, que comenzaron a circular.

Sin embargo, durante los cuatro día del Festival fue su sombra y quizá amuleto de la buena suerte para "El cocha". Incluso, parecía algo más: el padre del acordeonero.

Por eso, don Arturo, donde se encuentre, deberá estar dichoso y orgulloso de que su penúltimo hijo tenga ahora más que un amigo y excelente cantante de fórmula artística, a un papá.

Ahora sí entendemos porqué "El cocha", en sus primeras declaraciones para la prensa como Rey de Reyes, dedicó su triunfo a su señora madre, Estela Mejía, y a "El ruiseñor del Cesar"."El cocha".

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