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Mis Hijos Se Sienten Orgullosos De Su Papá: Silvestre Dangond

Fuente: El Tiempo https://www.eltiempo.com | Fecha: 2020-11-06 | Visitas: 1272

Mis Hijos Se Sienten Orgullosos De Su Papá: Silvestre Dangond

Existe un álbum urbano de Silvestre Dangond, engavetado todavía. El cantante vallenato nacido en Urumita (La Guajira) dice que puede ser el último que haga de ese estilo. Volverá a lo suyo. Silvestre dice que él es “como el salmón, que nace en el río, va al mar, se da gusto y regresa a morirse al río”.



Por eso ha vuelto con Las locuras mías al vallenato en su faceta más romántica. De hecho, la canción, que también le da nombre al álbum, está hecha para bailarla en un abrazo. El video, de producción más bien sencilla, reafirma el mensaje: aparece Silvestre con un rojísimo ramo de rosas, y con expresivos gestos va ilustrando la letra Omar Geles. En ella invita a salir a alguien: “¿Qué tal si te enamoras de las locuras mías? ¿Qué tal que te hagan falta unas noches divertidas?”, canta.

“Es una canción que sensibiliza”, dice después de declararse emocionado porque un día después del lanzamiento se puso a buscar los comentarios en redes acerca de la canción y no encontró ninguno negativo en esas primeras horas. “Es la primera vez que me pasa”, confesó el artista que ya parece acostumbrado a críticas de todo tipo.

“Tiene un sentido musical, como el vallenato de antes –recalca–, romántico, es el que muchos reclaman y dicen que hace falta. Es como si le hubiera dado a la gente donde es”.



El álbum saldrá cuando el público disponga (Silvestre anunció una preventa, y en cuanto esta llegue a las 50.000 copias sacará el álbum, así que la salida depende de la fiebre de los ‘silvestristas’). Posiblemente la fecha se acercará a la del concierto virtual del 21 de noviembre, que tendrá al río Guatapurí y la sirena del balneario Hurtado de Valledupar como escenario.

Dijo hace poco que no había hecho conciertos virtuales porque no lo sentía. ¿Qué lo hizo cambiar de idea?

Cuando nos encerraron la primera vez este año, decían: “Esto en tres meses pasa y vuelve a la normalidad”. Pero se fue alargando. No quise salir a desesperarme. Este tiempo me ha enseñado a ser un hombre paciente, conforme a la voluntad de Dios. He notado que sí puedo estarme tranquilo, meditando. Cuando empezaron los conciertos virtuales dije: “No me pinto ahí. Quiero darle más espacio a esto”. Pero veo que no va a haber reversa, no hay vacuna, no hay nada. Y ahora pienso que estoy más desesperado por cantar que el mismo público por verme. Ya voy pa’ nueve meses sin saber lo que es un micrófono. Entonces, voy a Bogotá 15 días antes. Serán 15 días ensayando con mi grupo, el show, para llegar como si nada hubiera pasado, como si no hubiera habido pandemia.

Ya cumplí 40 años y no he cantado mi primer concierto de 40 años.

¿Por qué el río Guatapurí?

Escoger el río como escenario es como coger la historia del vallenato. ¿Sabes cuántos le han cantado al Guatapurí? Está la fábula de la sirena. Yo siempre que iba al río, iba amanecido, borracho. Pero ahora voy a llenarme de su energía, de su historia. Les dije a los muchachos de producción: no quiero tener una pantalla atrás, quiero a la sirena iluminada para mí esa noche. Entonces, la producción irá muy de la mano con ese sitio insignia de Valledupar.

Será, obviamente, distinto a ‘Entre grandes’, ese formato de concierto en el que invitó a un promedio de 7 acordeoneros por noche para hacer un recuento de la historia vallenata...

‘Entre grandes’ fue un tour muy exitoso. Solo en Bogotá repetimos tres veces. Íbamos para una cuarta porque la gente quedaba cada vez más enamorada del formato, voy a tratar de seguir el mismo concepto, pero en la vida mía: quiero mostrar la metamorfosis de Silvestre Dangond.

¿En qué aspectos se ha dado esa metamorfosis?

Me quedan 15 años de vida artística. Pienso que voy a ser como el salmón, que nace en el río, va al mar, se da gusto y regresa a morirse al río. Así va a ser Silvestre Dangond, igualito. Yo nací en Urumita, me crie con el folclor, se me dio salirme del formato original. Muchos me señalaron, me insultaron, otros se fueron; unos se aguantaron, otros han sabido esperar. He tocado muchas esferas, premios, he hecho vallenato criollo, reguetón, de todo. Pero, a partir de ahora, creo que Las locuras mías es un buen inicio para regresar. Aún me queda un álbum ya grabado de fusión, superurbano, pero me quedan 15 años de regresar a lo mío.



¿Qué visualiza pasados esos 15 años?

Creo que me fui perfilando para que a partir de los 55 me dedique a otras cosas, a ceder el espacio, como debe ser. Ver los toros desde la barrera. Una cosa es Silvestre de 23 años, sin obligaciones, sin hijos, la vida mundana, sabrosa, con amigos. Y otro cuando vive experiencias y tiene algo que contar. Por eso les digo a mis hijos: “Pregúntenme a mí, que ya tengo que contarles. No sé mucho de matemáticas, pero sé de la vida. Pregunten, que yo les cuento”.

¿Y qué le preguntan?

El mayor tiene 16 años. Salió bien enamorador el muchacho, por eso del tema me hace varias preguntas. Le digo: “Yo a los 16 hacía esto y lo otro”. Siempre trato de hacer el balance de quién era yo a los 16 y quiénes son ellos. Su vida es opuesta a la que yo llevaba. A mí me destetaron a esa edad, quedé prácticamente sin papá y sin mamá a esa edad.

¿Por qué tan radical con la idea de acabar en 15 años?

Todo lo que digo así, lo dimensiono y lo cumplo. Lo único que no pude cumplir fue lo que dije en el 2007, en una entrevista: dije que no me pintaba internacionalizándome, viviendo en Miami o haciendo fusiones. Y fue lo que hice. La verdad, no tuve control de eso porque las puertas se fueron abriendo, otras cosas fueron llegando. Creo que todos alguna vez hemos sido presos de la industria, de terceros que te hablan, te endulzan el oído, dicen que te van a llevar a un sitial. Pero la vida real es esta, Silvestre Dangond es este, no hay pa’ más.

Con ‘Entre grandes’ generó un cambio, hizo ver lo rígido que era el formato de ‘parejas vallenatas’, ahora otros cantantes alternan con varios acordeoneros. ¿Qué otra transformación cree que necesita el vallenato?

Creo que el público está pidiendo el regreso del vallenato lírico, romántico. No es algo que debamos hacer solo los artistas. Creo que, en conjunto con los medios de comunicación, podemos arroparnos, apoyarnos mutuamente. Si ves la lista de compositores del álbum, te das cuenta de que el concepto es ese. Creo que los vallenatos de un tiempo para acá nos volvimos más rumberos, menos sentimentales. Por eso llegó el género popular y se apoderó del tema del despecho. Pero está bien que pase y nos demos cuenta. Porque después de mucho tiempo, Omar Geles volvió a componer una canción como Las locuras mías.

¿Cuál fue esa historia?

Hace un año, el 2 de noviembre, Fabián Corrales le dijo a él que dejara de componer tanta locura. Entonces, Geles llega y me dice: “Mira lo que está diciendo Fabián”. Y yo: “Es verdad”. Entonces, él se va para Valledupar, tocado psicológicamente, y compone esta canción. O sea que sí es válido que retomemos el camino, estamos en el momento preciso. Así como ‘Entre grandes’ sirvió para que se dieran cuenta de que el acordeonero puede grabar, irse de gira con el uno y con el otro, ojalá regresemos al vallenato romántico, llorón.

¿Qué otras historias hay detrás de su álbum?

Una que me pasó con Iván Calderón. Últimamente nos hemos hecho muy amigos. Entonces un día le dije: No me mandes más canciones por WhatsApp, voy a tu estudio y escucho lo que tienes. Fui, y llevábamos como cuatro horas y yo no había hecho clic con ninguna. Como yo soy frentero, él ya me estaba viendo la cara un poco descompuesta y me dijo: “Compadre, yo tengo aquí una que no es vallenato, la compuse para género popular”. Y la canción no llevaba ni 20 segundos cuando le dije: Esa es la que voy a grabar, pásemela a vallenato”.

Por último, ¿qué meta le falta cumplir?

Llegar lejos es un propósito que va acompañado de ganas, convicción. Y que Dios te escoge también, porque el talento a algunos no les alcanza. Me siento bien correspondido con mi carrera. Ya lo que haga o deje de hacer... la meta se cumplió. En algún momento quise actuar, y voy a ser protagonista de una telenovela sobre Leandro Díaz. ¿Qué más le puedo pedir a mi carrera? Mis hijos se sienten orgullosos de su papá, eso es bonito.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
REDACCIÓN DE CULTURA

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Mis Hijos Se Sienten Orgullosos De Su Papá: Silvestre Dangond

Fuente: El Tiempo https://www.eltiempo.com | Fecha: 2020-11-06 | Visitas: 1272

Mis Hijos Se Sienten Orgullosos De Su Papá: Silvestre Dangond

Existe un álbum urbano de Silvestre Dangond, engavetado todavía. El cantante vallenato nacido en Urumita (La Guajira) dice que puede ser el último que haga de ese estilo. Volverá a lo suyo. Silvestre dice que él es “como el salmón, que nace en el río, va al mar, se da gusto y regresa a morirse al río”.



Por eso ha vuelto con Las locuras mías al vallenato en su faceta más romántica. De hecho, la canción, que también le da nombre al álbum, está hecha para bailarla en un abrazo. El video, de producción más bien sencilla, reafirma el mensaje: aparece Silvestre con un rojísimo ramo de rosas, y con expresivos gestos va ilustrando la letra Omar Geles. En ella invita a salir a alguien: “¿Qué tal si te enamoras de las locuras mías? ¿Qué tal que te hagan falta unas noches divertidas?”, canta.

“Es una canción que sensibiliza”, dice después de declararse emocionado porque un día después del lanzamiento se puso a buscar los comentarios en redes acerca de la canción y no encontró ninguno negativo en esas primeras horas. “Es la primera vez que me pasa”, confesó el artista que ya parece acostumbrado a críticas de todo tipo.

“Tiene un sentido musical, como el vallenato de antes –recalca–, romántico, es el que muchos reclaman y dicen que hace falta. Es como si le hubiera dado a la gente donde es”.



El álbum saldrá cuando el público disponga (Silvestre anunció una preventa, y en cuanto esta llegue a las 50.000 copias sacará el álbum, así que la salida depende de la fiebre de los ‘silvestristas’). Posiblemente la fecha se acercará a la del concierto virtual del 21 de noviembre, que tendrá al río Guatapurí y la sirena del balneario Hurtado de Valledupar como escenario.

Dijo hace poco que no había hecho conciertos virtuales porque no lo sentía. ¿Qué lo hizo cambiar de idea?

Cuando nos encerraron la primera vez este año, decían: “Esto en tres meses pasa y vuelve a la normalidad”. Pero se fue alargando. No quise salir a desesperarme. Este tiempo me ha enseñado a ser un hombre paciente, conforme a la voluntad de Dios. He notado que sí puedo estarme tranquilo, meditando. Cuando empezaron los conciertos virtuales dije: “No me pinto ahí. Quiero darle más espacio a esto”. Pero veo que no va a haber reversa, no hay vacuna, no hay nada. Y ahora pienso que estoy más desesperado por cantar que el mismo público por verme. Ya voy pa’ nueve meses sin saber lo que es un micrófono. Entonces, voy a Bogotá 15 días antes. Serán 15 días ensayando con mi grupo, el show, para llegar como si nada hubiera pasado, como si no hubiera habido pandemia.

Ya cumplí 40 años y no he cantado mi primer concierto de 40 años.

¿Por qué el río Guatapurí?

Escoger el río como escenario es como coger la historia del vallenato. ¿Sabes cuántos le han cantado al Guatapurí? Está la fábula de la sirena. Yo siempre que iba al río, iba amanecido, borracho. Pero ahora voy a llenarme de su energía, de su historia. Les dije a los muchachos de producción: no quiero tener una pantalla atrás, quiero a la sirena iluminada para mí esa noche. Entonces, la producción irá muy de la mano con ese sitio insignia de Valledupar.

Será, obviamente, distinto a ‘Entre grandes’, ese formato de concierto en el que invitó a un promedio de 7 acordeoneros por noche para hacer un recuento de la historia vallenata...

‘Entre grandes’ fue un tour muy exitoso. Solo en Bogotá repetimos tres veces. Íbamos para una cuarta porque la gente quedaba cada vez más enamorada del formato, voy a tratar de seguir el mismo concepto, pero en la vida mía: quiero mostrar la metamorfosis de Silvestre Dangond.

¿En qué aspectos se ha dado esa metamorfosis?

Me quedan 15 años de vida artística. Pienso que voy a ser como el salmón, que nace en el río, va al mar, se da gusto y regresa a morirse al río. Así va a ser Silvestre Dangond, igualito. Yo nací en Urumita, me crie con el folclor, se me dio salirme del formato original. Muchos me señalaron, me insultaron, otros se fueron; unos se aguantaron, otros han sabido esperar. He tocado muchas esferas, premios, he hecho vallenato criollo, reguetón, de todo. Pero, a partir de ahora, creo que Las locuras mías es un buen inicio para regresar. Aún me queda un álbum ya grabado de fusión, superurbano, pero me quedan 15 años de regresar a lo mío.



¿Qué visualiza pasados esos 15 años?

Creo que me fui perfilando para que a partir de los 55 me dedique a otras cosas, a ceder el espacio, como debe ser. Ver los toros desde la barrera. Una cosa es Silvestre de 23 años, sin obligaciones, sin hijos, la vida mundana, sabrosa, con amigos. Y otro cuando vive experiencias y tiene algo que contar. Por eso les digo a mis hijos: “Pregúntenme a mí, que ya tengo que contarles. No sé mucho de matemáticas, pero sé de la vida. Pregunten, que yo les cuento”.

¿Y qué le preguntan?

El mayor tiene 16 años. Salió bien enamorador el muchacho, por eso del tema me hace varias preguntas. Le digo: “Yo a los 16 hacía esto y lo otro”. Siempre trato de hacer el balance de quién era yo a los 16 y quiénes son ellos. Su vida es opuesta a la que yo llevaba. A mí me destetaron a esa edad, quedé prácticamente sin papá y sin mamá a esa edad.

¿Por qué tan radical con la idea de acabar en 15 años?

Todo lo que digo así, lo dimensiono y lo cumplo. Lo único que no pude cumplir fue lo que dije en el 2007, en una entrevista: dije que no me pintaba internacionalizándome, viviendo en Miami o haciendo fusiones. Y fue lo que hice. La verdad, no tuve control de eso porque las puertas se fueron abriendo, otras cosas fueron llegando. Creo que todos alguna vez hemos sido presos de la industria, de terceros que te hablan, te endulzan el oído, dicen que te van a llevar a un sitial. Pero la vida real es esta, Silvestre Dangond es este, no hay pa’ más.

Con ‘Entre grandes’ generó un cambio, hizo ver lo rígido que era el formato de ‘parejas vallenatas’, ahora otros cantantes alternan con varios acordeoneros. ¿Qué otra transformación cree que necesita el vallenato?

Creo que el público está pidiendo el regreso del vallenato lírico, romántico. No es algo que debamos hacer solo los artistas. Creo que, en conjunto con los medios de comunicación, podemos arroparnos, apoyarnos mutuamente. Si ves la lista de compositores del álbum, te das cuenta de que el concepto es ese. Creo que los vallenatos de un tiempo para acá nos volvimos más rumberos, menos sentimentales. Por eso llegó el género popular y se apoderó del tema del despecho. Pero está bien que pase y nos demos cuenta. Porque después de mucho tiempo, Omar Geles volvió a componer una canción como Las locuras mías.

¿Cuál fue esa historia?

Hace un año, el 2 de noviembre, Fabián Corrales le dijo a él que dejara de componer tanta locura. Entonces, Geles llega y me dice: “Mira lo que está diciendo Fabián”. Y yo: “Es verdad”. Entonces, él se va para Valledupar, tocado psicológicamente, y compone esta canción. O sea que sí es válido que retomemos el camino, estamos en el momento preciso. Así como ‘Entre grandes’ sirvió para que se dieran cuenta de que el acordeonero puede grabar, irse de gira con el uno y con el otro, ojalá regresemos al vallenato romántico, llorón.

¿Qué otras historias hay detrás de su álbum?

Una que me pasó con Iván Calderón. Últimamente nos hemos hecho muy amigos. Entonces un día le dije: No me mandes más canciones por WhatsApp, voy a tu estudio y escucho lo que tienes. Fui, y llevábamos como cuatro horas y yo no había hecho clic con ninguna. Como yo soy frentero, él ya me estaba viendo la cara un poco descompuesta y me dijo: “Compadre, yo tengo aquí una que no es vallenato, la compuse para género popular”. Y la canción no llevaba ni 20 segundos cuando le dije: Esa es la que voy a grabar, pásemela a vallenato”.

Por último, ¿qué meta le falta cumplir?

Llegar lejos es un propósito que va acompañado de ganas, convicción. Y que Dios te escoge también, porque el talento a algunos no les alcanza. Me siento bien correspondido con mi carrera. Ya lo que haga o deje de hacer... la meta se cumplió. En algún momento quise actuar, y voy a ser protagonista de una telenovela sobre Leandro Díaz. ¿Qué más le puedo pedir a mi carrera? Mis hijos se sienten orgullosos de su papá, eso es bonito.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
REDACCIÓN DE CULTURA

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Mis Hijos Se Sienten Orgullosos De Su Papá: Silvestre Dangond

Fuente: El Tiempo https://www.eltiempo.com | Fecha: 2020-11-06 | Visitas: 1272

Mis Hijos Se Sienten Orgullosos De Su Papá: Silvestre Dangond

Existe un álbum urbano de Silvestre Dangond, engavetado todavía. El cantante vallenato nacido en Urumita (La Guajira) dice que puede ser el último que haga de ese estilo. Volverá a lo suyo. Silvestre dice que él es “como el salmón, que nace en el río, va al mar, se da gusto y regresa a morirse al río”.



Por eso ha vuelto con Las locuras mías al vallenato en su faceta más romántica. De hecho, la canción, que también le da nombre al álbum, está hecha para bailarla en un abrazo. El video, de producción más bien sencilla, reafirma el mensaje: aparece Silvestre con un rojísimo ramo de rosas, y con expresivos gestos va ilustrando la letra Omar Geles. En ella invita a salir a alguien: “¿Qué tal si te enamoras de las locuras mías? ¿Qué tal que te hagan falta unas noches divertidas?”, canta.

“Es una canción que sensibiliza”, dice después de declararse emocionado porque un día después del lanzamiento se puso a buscar los comentarios en redes acerca de la canción y no encontró ninguno negativo en esas primeras horas. “Es la primera vez que me pasa”, confesó el artista que ya parece acostumbrado a críticas de todo tipo.

“Tiene un sentido musical, como el vallenato de antes –recalca–, romántico, es el que muchos reclaman y dicen que hace falta. Es como si le hubiera dado a la gente donde es”.



El álbum saldrá cuando el público disponga (Silvestre anunció una preventa, y en cuanto esta llegue a las 50.000 copias sacará el álbum, así que la salida depende de la fiebre de los ‘silvestristas’). Posiblemente la fecha se acercará a la del concierto virtual del 21 de noviembre, que tendrá al río Guatapurí y la sirena del balneario Hurtado de Valledupar como escenario.

Dijo hace poco que no había hecho conciertos virtuales porque no lo sentía. ¿Qué lo hizo cambiar de idea?

Cuando nos encerraron la primera vez este año, decían: “Esto en tres meses pasa y vuelve a la normalidad”. Pero se fue alargando. No quise salir a desesperarme. Este tiempo me ha enseñado a ser un hombre paciente, conforme a la voluntad de Dios. He notado que sí puedo estarme tranquilo, meditando. Cuando empezaron los conciertos virtuales dije: “No me pinto ahí. Quiero darle más espacio a esto”. Pero veo que no va a haber reversa, no hay vacuna, no hay nada. Y ahora pienso que estoy más desesperado por cantar que el mismo público por verme. Ya voy pa’ nueve meses sin saber lo que es un micrófono. Entonces, voy a Bogotá 15 días antes. Serán 15 días ensayando con mi grupo, el show, para llegar como si nada hubiera pasado, como si no hubiera habido pandemia.

Ya cumplí 40 años y no he cantado mi primer concierto de 40 años.

¿Por qué el río Guatapurí?

Escoger el río como escenario es como coger la historia del vallenato. ¿Sabes cuántos le han cantado al Guatapurí? Está la fábula de la sirena. Yo siempre que iba al río, iba amanecido, borracho. Pero ahora voy a llenarme de su energía, de su historia. Les dije a los muchachos de producción: no quiero tener una pantalla atrás, quiero a la sirena iluminada para mí esa noche. Entonces, la producción irá muy de la mano con ese sitio insignia de Valledupar.

Será, obviamente, distinto a ‘Entre grandes’, ese formato de concierto en el que invitó a un promedio de 7 acordeoneros por noche para hacer un recuento de la historia vallenata...

‘Entre grandes’ fue un tour muy exitoso. Solo en Bogotá repetimos tres veces. Íbamos para una cuarta porque la gente quedaba cada vez más enamorada del formato, voy a tratar de seguir el mismo concepto, pero en la vida mía: quiero mostrar la metamorfosis de Silvestre Dangond.

¿En qué aspectos se ha dado esa metamorfosis?

Me quedan 15 años de vida artística. Pienso que voy a ser como el salmón, que nace en el río, va al mar, se da gusto y regresa a morirse al río. Así va a ser Silvestre Dangond, igualito. Yo nací en Urumita, me crie con el folclor, se me dio salirme del formato original. Muchos me señalaron, me insultaron, otros se fueron; unos se aguantaron, otros han sabido esperar. He tocado muchas esferas, premios, he hecho vallenato criollo, reguetón, de todo. Pero, a partir de ahora, creo que Las locuras mías es un buen inicio para regresar. Aún me queda un álbum ya grabado de fusión, superurbano, pero me quedan 15 años de regresar a lo mío.



¿Qué visualiza pasados esos 15 años?

Creo que me fui perfilando para que a partir de los 55 me dedique a otras cosas, a ceder el espacio, como debe ser. Ver los toros desde la barrera. Una cosa es Silvestre de 23 años, sin obligaciones, sin hijos, la vida mundana, sabrosa, con amigos. Y otro cuando vive experiencias y tiene algo que contar. Por eso les digo a mis hijos: “Pregúntenme a mí, que ya tengo que contarles. No sé mucho de matemáticas, pero sé de la vida. Pregunten, que yo les cuento”.

¿Y qué le preguntan?

El mayor tiene 16 años. Salió bien enamorador el muchacho, por eso del tema me hace varias preguntas. Le digo: “Yo a los 16 hacía esto y lo otro”. Siempre trato de hacer el balance de quién era yo a los 16 y quiénes son ellos. Su vida es opuesta a la que yo llevaba. A mí me destetaron a esa edad, quedé prácticamente sin papá y sin mamá a esa edad.

¿Por qué tan radical con la idea de acabar en 15 años?

Todo lo que digo así, lo dimensiono y lo cumplo. Lo único que no pude cumplir fue lo que dije en el 2007, en una entrevista: dije que no me pintaba internacionalizándome, viviendo en Miami o haciendo fusiones. Y fue lo que hice. La verdad, no tuve control de eso porque las puertas se fueron abriendo, otras cosas fueron llegando. Creo que todos alguna vez hemos sido presos de la industria, de terceros que te hablan, te endulzan el oído, dicen que te van a llevar a un sitial. Pero la vida real es esta, Silvestre Dangond es este, no hay pa’ más.

Con ‘Entre grandes’ generó un cambio, hizo ver lo rígido que era el formato de ‘parejas vallenatas’, ahora otros cantantes alternan con varios acordeoneros. ¿Qué otra transformación cree que necesita el vallenato?

Creo que el público está pidiendo el regreso del vallenato lírico, romántico. No es algo que debamos hacer solo los artistas. Creo que, en conjunto con los medios de comunicación, podemos arroparnos, apoyarnos mutuamente. Si ves la lista de compositores del álbum, te das cuenta de que el concepto es ese. Creo que los vallenatos de un tiempo para acá nos volvimos más rumberos, menos sentimentales. Por eso llegó el género popular y se apoderó del tema del despecho. Pero está bien que pase y nos demos cuenta. Porque después de mucho tiempo, Omar Geles volvió a componer una canción como Las locuras mías.

¿Cuál fue esa historia?

Hace un año, el 2 de noviembre, Fabián Corrales le dijo a él que dejara de componer tanta locura. Entonces, Geles llega y me dice: “Mira lo que está diciendo Fabián”. Y yo: “Es verdad”. Entonces, él se va para Valledupar, tocado psicológicamente, y compone esta canción. O sea que sí es válido que retomemos el camino, estamos en el momento preciso. Así como ‘Entre grandes’ sirvió para que se dieran cuenta de que el acordeonero puede grabar, irse de gira con el uno y con el otro, ojalá regresemos al vallenato romántico, llorón.

¿Qué otras historias hay detrás de su álbum?

Una que me pasó con Iván Calderón. Últimamente nos hemos hecho muy amigos. Entonces un día le dije: No me mandes más canciones por WhatsApp, voy a tu estudio y escucho lo que tienes. Fui, y llevábamos como cuatro horas y yo no había hecho clic con ninguna. Como yo soy frentero, él ya me estaba viendo la cara un poco descompuesta y me dijo: “Compadre, yo tengo aquí una que no es vallenato, la compuse para género popular”. Y la canción no llevaba ni 20 segundos cuando le dije: Esa es la que voy a grabar, pásemela a vallenato”.

Por último, ¿qué meta le falta cumplir?

Llegar lejos es un propósito que va acompañado de ganas, convicción. Y que Dios te escoge también, porque el talento a algunos no les alcanza. Me siento bien correspondido con mi carrera. Ya lo que haga o deje de hacer... la meta se cumplió. En algún momento quise actuar, y voy a ser protagonista de una telenovela sobre Leandro Díaz. ¿Qué más le puedo pedir a mi carrera? Mis hijos se sienten orgullosos de su papá, eso es bonito.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
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