Biografia de Nafer Durn

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Nafer Durn

Fuente: Juan Rincn Vanegas | Visitas: 17875

Nafer Durn

Dice el Rey Nafer Durn:
Toqu la puerta y me la abrieron

Por Juan Rincn Vanegas
juanrinconv@hotmail.com

La maana silenciosa de la mole de cemento del Parque de la Leyenda Consuelo Araujonoguera fue interrumpida por la voz de un hombre de bano que se ha ganado la vida tocando acorden, un instrumento que cuando lo arrulla en su pecho parece un juguete, pero al que le ha sacado las mejores notas, incluso en tono menor para decirle a una bella mujer con todo el sentimiento de su alma: ?Sin ti no puedo estar mi corazn se desespera, no lo dejes sufrir ms porque le duele y se queja. Toda la culpa la tienes t si lo dejas que se muera.
En esta ocasin ese sufrimiento no era de amor. A mi edad no estoy para esos trotes del corazn, confes. Era una calamidad domstica, como la llam. O una angustia econmica de las que a nadie nunca le faltan. Lleg a pedir una ayuda para solucionar un impasse de esos que no dan espera. Sin mucha demora dibuj con palabras su situacin y antes de terminar ese cuadro de frases sinceras, recibi el visto bueno y una sonrisa se le asom en medio de su cara triste.
Es la primera vez que toco la puerta de la Fundacin Festival de la Leyenda Vallenata y sin demora me la abren y mis palabras se quedan cortas para agradecerles. Yo he sido de la casa Molina desde Consuelo Araujo, don Hernando Molina, hasta llegar a sus hijos que han seguido la lnea de bondad y servicio.
En ese preciso momento su mirada la fij en un pedazo de la Sierra Nevada que la tena al frente y continu musitando palabras de agradecimiento porque con ese gesto lo ponan fuera de peligro del problema que lo persegua sin cesar.
Todos guardaron silencio respetando las palabras del Rey Vallenato, Nafer Durn Daz, quien para volver a matar el silencio pidi que le prestaran un acorden.
Quera agradecer no solamente con palabras sino tocando y cantando como lo ha hecho siempre. Y en un santiamn aparecieron dos acordeones. Prob la primera que cay en sus manos y enseguida inspirado se pase por sus mejores pginas musicales. Haca paradas para echar el cuento de sus obras. A los presentes los remont a esos tiempos idos de: Djala ven, Mi patria chica, La flor del meln, Clavelito, El estanquillo, Ariguan y La chimichagera. Incluso una cumbia dedicada al fallecido compositor Jos Benito Barros.
Al hijo de Nafer Donato Durn y Juana Daz, le haba cambiado el semblante. Estaba feliz contando sus historias que son ricas en notas de acorden, en episodios cargados de amores, la mayora pasados por el pentagrama de su corazn y de tristezas a las que no les ha cantado porque su alma no le dio permiso porque estaba llorando de angustia.

La tertulia

Despus de tocar el acorden lo puso a un lado e hizo un rpido repaso por su vida llena de vivencias. Cont que con varias mujeres haba tenido 22 hijos. Abre ms de la cuenta sus ojos y lo reafirma. Fueron 22 de carne y hueso, algunos ya fallecidos.
Entonces hace una clara explicacin sobre su prolfica prole. Esos eran otros tiempos donde todo abundaba. Hasta mi casa me llevaban toda clase de comida y no se pasaba nunca trabajo. No haba televisin. Suelta una carcajada que se escucha hasta en su tierra El Paso, Cesar.
Enseguida entrega una frase contundente. En esos tiempos ser fiel era casi un milagro, aunque se hiciera a escondidas. Contino con su disertacin sobre los faenas del amor en distintos campos y de las jornadas de tragos hasta llegar a momentos de efervescencia y calor para de esta manera declarar a voz en cuello: Est tocando es un hombre.
No falt el recuerdo de su hermano Alejo, para quien tuvo lo ms altos elogios por su carisma y estilo propio para tocar el acorden.
Alejo fue nico. Alejo fue Alejo y qued inscrito en las pginas gloriosas de la msica vallenata no solamente por ser el primer Rey Vallenato, sino porque tena una personalidad extraordinaria. Se le jugaba con lo suyo. Una vez compuso una cancin que yo consider como muy fea. Se lo dije y me respondi que esa cancin a alguien le iba a gustar. Sigui hablando y contando historias que tienen diversos captulos, todos enmarcados dentro de los cnones del verdadero vallenato, ese vallenato que aprendi a tocar antes que a conocer las vocales.
Nafer Durn hace una parada en su conversacin y se regresa a la actualidad para advertir que es una persona de una sola pieza.
No tengo quejas de la Fundacin Festival de la Leyenda Vallenata y por eso nunca podrn decir que Nafer Durn tuvo una mala palabra contra los organizadores del Festival Vallenato. Nunca me ha ido mal y no tengo porque expresar cosas que no me constan. Y tampoco permito que nadie ponga en mi boca palabras que son contrarias a mi pensamiento. Si hay una persona agradecida soy yo y estoy a la orden para lo que me requieran a favor de nuestra msica vallenata.
Las puertas de la Fundacin Festival de la Leyenda Vallenata se le abrieron de par en par a Naferito Durn y por eso al despedirse le dio un fuerte abrazo a Rodolfo Molina Araujo, quien tuvo la bondad de escucharlo y brindarle la inmediata solucin que estaba buscando.
Al odo le dijo varias cosas y luego en voz alta expres: Hijo de su mam tena que ser!

Biografia de Nafer Durn

Fuente: Juan Rincn Vanegas | Visitas: 17875

Nafer Durn

Dice el Rey Nafer Durn:
Toqu la puerta y me la abrieron

Por Juan Rincn Vanegas
juanrinconv@hotmail.com

La maana silenciosa de la mole de cemento del Parque de la Leyenda Consuelo Araujonoguera fue interrumpida por la voz de un hombre de bano que se ha ganado la vida tocando acorden, un instrumento que cuando lo arrulla en su pecho parece un juguete, pero al que le ha sacado las mejores notas, incluso en tono menor para decirle a una bella mujer con todo el sentimiento de su alma: ?Sin ti no puedo estar mi corazn se desespera, no lo dejes sufrir ms porque le duele y se queja. Toda la culpa la tienes t si lo dejas que se muera.
En esta ocasin ese sufrimiento no era de amor. A mi edad no estoy para esos trotes del corazn, confes. Era una calamidad domstica, como la llam. O una angustia econmica de las que a nadie nunca le faltan. Lleg a pedir una ayuda para solucionar un impasse de esos que no dan espera. Sin mucha demora dibuj con palabras su situacin y antes de terminar ese cuadro de frases sinceras, recibi el visto bueno y una sonrisa se le asom en medio de su cara triste.
Es la primera vez que toco la puerta de la Fundacin Festival de la Leyenda Vallenata y sin demora me la abren y mis palabras se quedan cortas para agradecerles. Yo he sido de la casa Molina desde Consuelo Araujo, don Hernando Molina, hasta llegar a sus hijos que han seguido la lnea de bondad y servicio.
En ese preciso momento su mirada la fij en un pedazo de la Sierra Nevada que la tena al frente y continu musitando palabras de agradecimiento porque con ese gesto lo ponan fuera de peligro del problema que lo persegua sin cesar.
Todos guardaron silencio respetando las palabras del Rey Vallenato, Nafer Durn Daz, quien para volver a matar el silencio pidi que le prestaran un acorden.
Quera agradecer no solamente con palabras sino tocando y cantando como lo ha hecho siempre. Y en un santiamn aparecieron dos acordeones. Prob la primera que cay en sus manos y enseguida inspirado se pase por sus mejores pginas musicales. Haca paradas para echar el cuento de sus obras. A los presentes los remont a esos tiempos idos de: Djala ven, Mi patria chica, La flor del meln, Clavelito, El estanquillo, Ariguan y La chimichagera. Incluso una cumbia dedicada al fallecido compositor Jos Benito Barros.
Al hijo de Nafer Donato Durn y Juana Daz, le haba cambiado el semblante. Estaba feliz contando sus historias que son ricas en notas de acorden, en episodios cargados de amores, la mayora pasados por el pentagrama de su corazn y de tristezas a las que no les ha cantado porque su alma no le dio permiso porque estaba llorando de angustia.

La tertulia

Despus de tocar el acorden lo puso a un lado e hizo un rpido repaso por su vida llena de vivencias. Cont que con varias mujeres haba tenido 22 hijos. Abre ms de la cuenta sus ojos y lo reafirma. Fueron 22 de carne y hueso, algunos ya fallecidos.
Entonces hace una clara explicacin sobre su prolfica prole. Esos eran otros tiempos donde todo abundaba. Hasta mi casa me llevaban toda clase de comida y no se pasaba nunca trabajo. No haba televisin. Suelta una carcajada que se escucha hasta en su tierra El Paso, Cesar.
Enseguida entrega una frase contundente. En esos tiempos ser fiel era casi un milagro, aunque se hiciera a escondidas. Contino con su disertacin sobre los faenas del amor en distintos campos y de las jornadas de tragos hasta llegar a momentos de efervescencia y calor para de esta manera declarar a voz en cuello: Est tocando es un hombre.
No falt el recuerdo de su hermano Alejo, para quien tuvo lo ms altos elogios por su carisma y estilo propio para tocar el acorden.
Alejo fue nico. Alejo fue Alejo y qued inscrito en las pginas gloriosas de la msica vallenata no solamente por ser el primer Rey Vallenato, sino porque tena una personalidad extraordinaria. Se le jugaba con lo suyo. Una vez compuso una cancin que yo consider como muy fea. Se lo dije y me respondi que esa cancin a alguien le iba a gustar. Sigui hablando y contando historias que tienen diversos captulos, todos enmarcados dentro de los cnones del verdadero vallenato, ese vallenato que aprendi a tocar antes que a conocer las vocales.
Nafer Durn hace una parada en su conversacin y se regresa a la actualidad para advertir que es una persona de una sola pieza.
No tengo quejas de la Fundacin Festival de la Leyenda Vallenata y por eso nunca podrn decir que Nafer Durn tuvo una mala palabra contra los organizadores del Festival Vallenato. Nunca me ha ido mal y no tengo porque expresar cosas que no me constan. Y tampoco permito que nadie ponga en mi boca palabras que son contrarias a mi pensamiento. Si hay una persona agradecida soy yo y estoy a la orden para lo que me requieran a favor de nuestra msica vallenata.
Las puertas de la Fundacin Festival de la Leyenda Vallenata se le abrieron de par en par a Naferito Durn y por eso al despedirse le dio un fuerte abrazo a Rodolfo Molina Araujo, quien tuvo la bondad de escucharlo y brindarle la inmediata solucin que estaba buscando.
Al odo le dijo varias cosas y luego en voz alta expres: Hijo de su mam tena que ser!

Biografia

Nafer Durn

Fuente: Juan Rincn Vanegas | Visitas: 17875

Nafer Durn

Dice el Rey Nafer Durn:
Toqu la puerta y me la abrieron

Por Juan Rincn Vanegas
juanrinconv@hotmail.com

La maana silenciosa de la mole de cemento del Parque de la Leyenda Consuelo Araujonoguera fue interrumpida por la voz de un hombre de bano que se ha ganado la vida tocando acorden, un instrumento que cuando lo arrulla en su pecho parece un juguete, pero al que le ha sacado las mejores notas, incluso en tono menor para decirle a una bella mujer con todo el sentimiento de su alma: ?Sin ti no puedo estar mi corazn se desespera, no lo dejes sufrir ms porque le duele y se queja. Toda la culpa la tienes t si lo dejas que se muera.
En esta ocasin ese sufrimiento no era de amor. A mi edad no estoy para esos trotes del corazn, confes. Era una calamidad domstica, como la llam. O una angustia econmica de las que a nadie nunca le faltan. Lleg a pedir una ayuda para solucionar un impasse de esos que no dan espera. Sin mucha demora dibuj con palabras su situacin y antes de terminar ese cuadro de frases sinceras, recibi el visto bueno y una sonrisa se le asom en medio de su cara triste.
Es la primera vez que toco la puerta de la Fundacin Festival de la Leyenda Vallenata y sin demora me la abren y mis palabras se quedan cortas para agradecerles. Yo he sido de la casa Molina desde Consuelo Araujo, don Hernando Molina, hasta llegar a sus hijos que han seguido la lnea de bondad y servicio.
En ese preciso momento su mirada la fij en un pedazo de la Sierra Nevada que la tena al frente y continu musitando palabras de agradecimiento porque con ese gesto lo ponan fuera de peligro del problema que lo persegua sin cesar.
Todos guardaron silencio respetando las palabras del Rey Vallenato, Nafer Durn Daz, quien para volver a matar el silencio pidi que le prestaran un acorden.
Quera agradecer no solamente con palabras sino tocando y cantando como lo ha hecho siempre. Y en un santiamn aparecieron dos acordeones. Prob la primera que cay en sus manos y enseguida inspirado se pase por sus mejores pginas musicales. Haca paradas para echar el cuento de sus obras. A los presentes los remont a esos tiempos idos de: Djala ven, Mi patria chica, La flor del meln, Clavelito, El estanquillo, Ariguan y La chimichagera. Incluso una cumbia dedicada al fallecido compositor Jos Benito Barros.
Al hijo de Nafer Donato Durn y Juana Daz, le haba cambiado el semblante. Estaba feliz contando sus historias que son ricas en notas de acorden, en episodios cargados de amores, la mayora pasados por el pentagrama de su corazn y de tristezas a las que no les ha cantado porque su alma no le dio permiso porque estaba llorando de angustia.

La tertulia

Despus de tocar el acorden lo puso a un lado e hizo un rpido repaso por su vida llena de vivencias. Cont que con varias mujeres haba tenido 22 hijos. Abre ms de la cuenta sus ojos y lo reafirma. Fueron 22 de carne y hueso, algunos ya fallecidos.
Entonces hace una clara explicacin sobre su prolfica prole. Esos eran otros tiempos donde todo abundaba. Hasta mi casa me llevaban toda clase de comida y no se pasaba nunca trabajo. No haba televisin. Suelta una carcajada que se escucha hasta en su tierra El Paso, Cesar.
Enseguida entrega una frase contundente. En esos tiempos ser fiel era casi un milagro, aunque se hiciera a escondidas. Contino con su disertacin sobre los faenas del amor en distintos campos y de las jornadas de tragos hasta llegar a momentos de efervescencia y calor para de esta manera declarar a voz en cuello: Est tocando es un hombre.
No falt el recuerdo de su hermano Alejo, para quien tuvo lo ms altos elogios por su carisma y estilo propio para tocar el acorden.
Alejo fue nico. Alejo fue Alejo y qued inscrito en las pginas gloriosas de la msica vallenata no solamente por ser el primer Rey Vallenato, sino porque tena una personalidad extraordinaria. Se le jugaba con lo suyo. Una vez compuso una cancin que yo consider como muy fea. Se lo dije y me respondi que esa cancin a alguien le iba a gustar. Sigui hablando y contando historias que tienen diversos captulos, todos enmarcados dentro de los cnones del verdadero vallenato, ese vallenato que aprendi a tocar antes que a conocer las vocales.
Nafer Durn hace una parada en su conversacin y se regresa a la actualidad para advertir que es una persona de una sola pieza.
No tengo quejas de la Fundacin Festival de la Leyenda Vallenata y por eso nunca podrn decir que Nafer Durn tuvo una mala palabra contra los organizadores del Festival Vallenato. Nunca me ha ido mal y no tengo porque expresar cosas que no me constan. Y tampoco permito que nadie ponga en mi boca palabras que son contrarias a mi pensamiento. Si hay una persona agradecida soy yo y estoy a la orden para lo que me requieran a favor de nuestra msica vallenata.
Las puertas de la Fundacin Festival de la Leyenda Vallenata se le abrieron de par en par a Naferito Durn y por eso al despedirse le dio un fuerte abrazo a Rodolfo Molina Araujo, quien tuvo la bondad de escucharlo y brindarle la inmediata solucin que estaba buscando.
Al odo le dijo varias cosas y luego en voz alta expres: Hijo de su mam tena que ser!