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nimo En La Vida, Querida Dayana, Mensaje Del Maestro A La Viuda De Martn Elas

Fuente: El Espectador http://www.elespectador.com | Fecha: 2017-04-21 | Visitas: 91520

nimo En La Vida, Querida Dayana, Mensaje Del Maestro A La Viuda De Martn Elas

Dayana Jaimes es egresada del programa de Comunicacin Social y Periodismo de la Universidad del Norte. Uno de sus docentes le escribi este mensaje de aliento.

En ocasiones, querida Dayana, la vida se va de un totazo. A los 27 aos. Cuando uno menos lo piensa.

Se va al cabo de una parranda, en pleno viernes santo, cuando el alma busca un descanso.

Se va de repente, mientras la persona que amas se quita el cinturn de seguridad para reemplazar la ropa del ltimo canto.

Ah, justamente ah, el destino cruza una motocicleta en la carretera y el vehculo da varias vueltas, y esa persona sale disparada en busca de una circunstancia que nunca imagin.

Seguramente sinti la angustia de otras vidas que le daban auxilio. No me dejes morir, les habr dicho. Recordar la ambulancia que apareci en el lugar despus de algn tiempo. Y, tal vez, el momento en que lleg a la clnica, aferrndonse, como siempre, a la vida que tanto amaba.

Pero haba un golpe en la cabeza que traumaba un poco el cerebro y varias costillas rotas, una de ellas incrustada en el pulmn.

Los mdicos del hospital lo habran intentado todo, pero la respiracin se detuvo. En cinco ocasiones.

La vida se iba, querida Dayana. Se estaba marchando.

Haba oraciones en todo el pas. Las tuyas eran las ms entraables. An no s nada de mi esposo y sus amigos, pero desde lo ms profundo de mi les pido que que oren por todos ellos, dijiste. Y dejaste una sentencia que nos anim a todos a seguirte: Dios es misericordioso.


Las horas avanzaban, y los seguidores y los msicos hacan guardia en la puerta del hospital.

Ni tu ni ellos flaqueaban a pesar de las noticias de algunos fascinerosos de las redes sociales. No haba tiempo sino para pensar en la vida.

Un da antes, Martn Elas le haba rendido honores en esas mismas autopistas de informacin. Gracias a Dios disfrutando en familia, escribi. La leyenda estaba al pie de una foto en la que posaba con Martn Elas Junior y Paula Elena. Su Paula Elena.

La sangre falt y reclamaba transfusiones. Entonces gritaste: SE NECESITA SANGRE TIPO O NEGATIVO CON URGENCIA EN LA CLINICA SANTA MARA DE SINCELEJO. Ah tambin estaba tu splica: Por favor, no dejen de orar por Martn. Nos necesita.

La vida insista en irse. De repente. Sin preguntar. Sin pedir permiso. Sin medir las lgrimas. Sin dimensionar el dolor.

De manera que a las 12:45 de la tarde, el monitor cardaco lanz su tenebroso sonido final.

Ah quedabas con una nueva zanja en el corazn. T, y su familia, que apenas empezaba a sanar por la prdida del mayor.

Amor de mis amores le escribiste, despus de baarte en luto asfixiante por la noticia- te amar por el resto de mi vida. Le doy gracias Dios porque me prest un ser maravilloso para demostrarme lo bondadoso que es el amor entre dos personas.

Te dej el abrazo de la ltima despedida, y el beso ms romntico de todos, y el te amo que an retumba en tu cabeza.

Ay oso de mi vida le volviste a decir- dame consuelo. Tu purra te extraa pero le dir que fuiste el mejor pap del mundo.

Conocindolo como lo conocas, a esta hora debera estar pidindote perdn por las lgrimas que hoy afloran all donde siempre quiso pintar sonrisas.

El ms sencillo y amoroso de los Daz Acosta estara ahora arrodillado ante su madre Patricia para suplicarle clemencia, tambin a ella, por esta nueva pesadumbre. Escrito est le dira- que los hijos deben sepultar a sus padres, y no al revs. Pero as es la vida.

Abrazara a las dos y les hara ver que les deja sus ocurrencias, como a sus seguidores sus canciones viejas y nuevas. Me voy a consolar al llorn de mi padre, les dira.

Les heredara, del mismo modo, la satisfaccin de haber vivido esta vida plenamente. En cada parranda, en cada conversacin, en cada encuentro familiar, el gran Martn Elas disfrut e hizo disfrutar como Dios manda.

Es posible que hayan quedado proyectos por realizar. El ms grande de todos: ver crecer y realizar a sus hijos y a los sobrinos que senta haber parido.

Pero les pedir que hagan lo que l hizo: disfrutar cada minuto de la existencia.

Y que nunca lo olviden. Uno muere de verdad cuando su gente ya no lo recuerda ms.

Entonces no tendrs ms remedio que responderle, como ya lo hiciste, que gracias. Gracias por tanto. Gracias por ese amor incondicional. Gracias por ese amor inexplicable. Gracias por ese amor tan bonito.

Paz en tu tumba, Martn Elas. Y nimo en la vida, querida Dayana.

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nimo En La Vida, Querida Dayana, Mensaje Del Maestro A La Viuda De Martn Elas

Fuente: El Espectador http://www.elespectador.com | Fecha: 2017-04-21 | Visitas: 91520

nimo En La Vida, Querida Dayana, Mensaje Del Maestro A La Viuda De Martn Elas

Dayana Jaimes es egresada del programa de Comunicacin Social y Periodismo de la Universidad del Norte. Uno de sus docentes le escribi este mensaje de aliento.

En ocasiones, querida Dayana, la vida se va de un totazo. A los 27 aos. Cuando uno menos lo piensa.

Se va al cabo de una parranda, en pleno viernes santo, cuando el alma busca un descanso.

Se va de repente, mientras la persona que amas se quita el cinturn de seguridad para reemplazar la ropa del ltimo canto.

Ah, justamente ah, el destino cruza una motocicleta en la carretera y el vehculo da varias vueltas, y esa persona sale disparada en busca de una circunstancia que nunca imagin.

Seguramente sinti la angustia de otras vidas que le daban auxilio. No me dejes morir, les habr dicho. Recordar la ambulancia que apareci en el lugar despus de algn tiempo. Y, tal vez, el momento en que lleg a la clnica, aferrndonse, como siempre, a la vida que tanto amaba.

Pero haba un golpe en la cabeza que traumaba un poco el cerebro y varias costillas rotas, una de ellas incrustada en el pulmn.

Los mdicos del hospital lo habran intentado todo, pero la respiracin se detuvo. En cinco ocasiones.

La vida se iba, querida Dayana. Se estaba marchando.

Haba oraciones en todo el pas. Las tuyas eran las ms entraables. An no s nada de mi esposo y sus amigos, pero desde lo ms profundo de mi les pido que que oren por todos ellos, dijiste. Y dejaste una sentencia que nos anim a todos a seguirte: Dios es misericordioso.


Las horas avanzaban, y los seguidores y los msicos hacan guardia en la puerta del hospital.

Ni tu ni ellos flaqueaban a pesar de las noticias de algunos fascinerosos de las redes sociales. No haba tiempo sino para pensar en la vida.

Un da antes, Martn Elas le haba rendido honores en esas mismas autopistas de informacin. Gracias a Dios disfrutando en familia, escribi. La leyenda estaba al pie de una foto en la que posaba con Martn Elas Junior y Paula Elena. Su Paula Elena.

La sangre falt y reclamaba transfusiones. Entonces gritaste: SE NECESITA SANGRE TIPO O NEGATIVO CON URGENCIA EN LA CLINICA SANTA MARA DE SINCELEJO. Ah tambin estaba tu splica: Por favor, no dejen de orar por Martn. Nos necesita.

La vida insista en irse. De repente. Sin preguntar. Sin pedir permiso. Sin medir las lgrimas. Sin dimensionar el dolor.

De manera que a las 12:45 de la tarde, el monitor cardaco lanz su tenebroso sonido final.

Ah quedabas con una nueva zanja en el corazn. T, y su familia, que apenas empezaba a sanar por la prdida del mayor.

Amor de mis amores le escribiste, despus de baarte en luto asfixiante por la noticia- te amar por el resto de mi vida. Le doy gracias Dios porque me prest un ser maravilloso para demostrarme lo bondadoso que es el amor entre dos personas.

Te dej el abrazo de la ltima despedida, y el beso ms romntico de todos, y el te amo que an retumba en tu cabeza.

Ay oso de mi vida le volviste a decir- dame consuelo. Tu purra te extraa pero le dir que fuiste el mejor pap del mundo.

Conocindolo como lo conocas, a esta hora debera estar pidindote perdn por las lgrimas que hoy afloran all donde siempre quiso pintar sonrisas.

El ms sencillo y amoroso de los Daz Acosta estara ahora arrodillado ante su madre Patricia para suplicarle clemencia, tambin a ella, por esta nueva pesadumbre. Escrito est le dira- que los hijos deben sepultar a sus padres, y no al revs. Pero as es la vida.

Abrazara a las dos y les hara ver que les deja sus ocurrencias, como a sus seguidores sus canciones viejas y nuevas. Me voy a consolar al llorn de mi padre, les dira.

Les heredara, del mismo modo, la satisfaccin de haber vivido esta vida plenamente. En cada parranda, en cada conversacin, en cada encuentro familiar, el gran Martn Elas disfrut e hizo disfrutar como Dios manda.

Es posible que hayan quedado proyectos por realizar. El ms grande de todos: ver crecer y realizar a sus hijos y a los sobrinos que senta haber parido.

Pero les pedir que hagan lo que l hizo: disfrutar cada minuto de la existencia.

Y que nunca lo olviden. Uno muere de verdad cuando su gente ya no lo recuerda ms.

Entonces no tendrs ms remedio que responderle, como ya lo hiciste, que gracias. Gracias por tanto. Gracias por ese amor incondicional. Gracias por ese amor inexplicable. Gracias por ese amor tan bonito.

Paz en tu tumba, Martn Elas. Y nimo en la vida, querida Dayana.

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nimo En La Vida, Querida Dayana, Mensaje Del Maestro A La Viuda De Martn Elas

Fuente: El Espectador http://www.elespectador.com | Fecha: 2017-04-21 | Visitas: 91520

nimo En La Vida, Querida Dayana, Mensaje Del Maestro A La Viuda De Martn Elas

Dayana Jaimes es egresada del programa de Comunicacin Social y Periodismo de la Universidad del Norte. Uno de sus docentes le escribi este mensaje de aliento.

En ocasiones, querida Dayana, la vida se va de un totazo. A los 27 aos. Cuando uno menos lo piensa.

Se va al cabo de una parranda, en pleno viernes santo, cuando el alma busca un descanso.

Se va de repente, mientras la persona que amas se quita el cinturn de seguridad para reemplazar la ropa del ltimo canto.

Ah, justamente ah, el destino cruza una motocicleta en la carretera y el vehculo da varias vueltas, y esa persona sale disparada en busca de una circunstancia que nunca imagin.

Seguramente sinti la angustia de otras vidas que le daban auxilio. No me dejes morir, les habr dicho. Recordar la ambulancia que apareci en el lugar despus de algn tiempo. Y, tal vez, el momento en que lleg a la clnica, aferrndonse, como siempre, a la vida que tanto amaba.

Pero haba un golpe en la cabeza que traumaba un poco el cerebro y varias costillas rotas, una de ellas incrustada en el pulmn.

Los mdicos del hospital lo habran intentado todo, pero la respiracin se detuvo. En cinco ocasiones.

La vida se iba, querida Dayana. Se estaba marchando.

Haba oraciones en todo el pas. Las tuyas eran las ms entraables. An no s nada de mi esposo y sus amigos, pero desde lo ms profundo de mi les pido que que oren por todos ellos, dijiste. Y dejaste una sentencia que nos anim a todos a seguirte: Dios es misericordioso.


Las horas avanzaban, y los seguidores y los msicos hacan guardia en la puerta del hospital.

Ni tu ni ellos flaqueaban a pesar de las noticias de algunos fascinerosos de las redes sociales. No haba tiempo sino para pensar en la vida.

Un da antes, Martn Elas le haba rendido honores en esas mismas autopistas de informacin. Gracias a Dios disfrutando en familia, escribi. La leyenda estaba al pie de una foto en la que posaba con Martn Elas Junior y Paula Elena. Su Paula Elena.

La sangre falt y reclamaba transfusiones. Entonces gritaste: SE NECESITA SANGRE TIPO O NEGATIVO CON URGENCIA EN LA CLINICA SANTA MARA DE SINCELEJO. Ah tambin estaba tu splica: Por favor, no dejen de orar por Martn. Nos necesita.

La vida insista en irse. De repente. Sin preguntar. Sin pedir permiso. Sin medir las lgrimas. Sin dimensionar el dolor.

De manera que a las 12:45 de la tarde, el monitor cardaco lanz su tenebroso sonido final.

Ah quedabas con una nueva zanja en el corazn. T, y su familia, que apenas empezaba a sanar por la prdida del mayor.

Amor de mis amores le escribiste, despus de baarte en luto asfixiante por la noticia- te amar por el resto de mi vida. Le doy gracias Dios porque me prest un ser maravilloso para demostrarme lo bondadoso que es el amor entre dos personas.

Te dej el abrazo de la ltima despedida, y el beso ms romntico de todos, y el te amo que an retumba en tu cabeza.

Ay oso de mi vida le volviste a decir- dame consuelo. Tu purra te extraa pero le dir que fuiste el mejor pap del mundo.

Conocindolo como lo conocas, a esta hora debera estar pidindote perdn por las lgrimas que hoy afloran all donde siempre quiso pintar sonrisas.

El ms sencillo y amoroso de los Daz Acosta estara ahora arrodillado ante su madre Patricia para suplicarle clemencia, tambin a ella, por esta nueva pesadumbre. Escrito est le dira- que los hijos deben sepultar a sus padres, y no al revs. Pero as es la vida.

Abrazara a las dos y les hara ver que les deja sus ocurrencias, como a sus seguidores sus canciones viejas y nuevas. Me voy a consolar al llorn de mi padre, les dira.

Les heredara, del mismo modo, la satisfaccin de haber vivido esta vida plenamente. En cada parranda, en cada conversacin, en cada encuentro familiar, el gran Martn Elas disfrut e hizo disfrutar como Dios manda.

Es posible que hayan quedado proyectos por realizar. El ms grande de todos: ver crecer y realizar a sus hijos y a los sobrinos que senta haber parido.

Pero les pedir que hagan lo que l hizo: disfrutar cada minuto de la existencia.

Y que nunca lo olviden. Uno muere de verdad cuando su gente ya no lo recuerda ms.

Entonces no tendrs ms remedio que responderle, como ya lo hiciste, que gracias. Gracias por tanto. Gracias por ese amor incondicional. Gracias por ese amor inexplicable. Gracias por ese amor tan bonito.

Paz en tu tumba, Martn Elas. Y nimo en la vida, querida Dayana.

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